NO COMPRENDO NADA

O mejor dicho lo comprendo todo.

Posiblemente existan síntomas previos de descomposición de lo que siempre se consideró la izquierda moderada en Europa, pero el pistoletazo de salida oficial del inicio del desmantelamiento del mal llamado «Estado del Bienestar » tuvo lugar con el «tatcherismo» y » reaganismo» con la complicidad de la tristemente famosa «tercera via» de » nuestro amigo el gilipollas Tony Blair» segun palabras de José Bono y la alegre muchachada de la Escuela de Chicago y sus criminales políticas económicas. Si han oído bien criminales ya que estos economistas condenaron a la miseria a millones de personas y a la muerte a otros miles.

Hay centenares de presos en carceles españolas sufriendo condenas mucho más duras con delitos mucho más suaves a en comparación con los cometidos por nuestros respetables protagonistas. La importancia histórica de la caída del muro de Berlín no fue del todo bien calibrada ya que seguimos sufriendo sus consecuencias.

Tanto al oeste, cuando el capitalismo se encontró de repente con las manos libres y sin ningún contrapeso para realizar lo que le viniera en gana, como en el este, en el que sus habitantes víctimas del fallido experimento comunista se creyeron que iban a pasar de conducir sus desvencijados «Ladas» a ser propietarios de flamantes utilitarios , todos hemos sido víctimas de un experimento social en el que ha quedado patente la increíble docilidad a la que puede llegar el ser humano.

Una docilidad que invade todas las capas sociales pero que es especialmente sangrante en las capas medias y bajas de la sociedad. Una docilidad de la que no son ajenos los medios de comunicación, supuestamente independientes, pero participados por poderosos grupos industriales, bancarios etc. Una docilidad que parece no tener fin.

Que si hay que «flexibilizar» el mercado de trabajo, pues venga, vamos a promulgar una salvaje reforma laboral y todos tan contentos .

Que si no hay dinero para pensiones, pues venga, que se reúna el Pacto de Toledo.

Que hay que introducir más competencia en el sector sanitario, pues venga vamos a regalarle a nuestros amiguetes de turno la gestión de los hospitales públicos, pero cuidado solo la gestión de aquellas áreas que resulten rentables, no vaya a ser que estos «empresarios» tengan que montar un hospital desde 0.

Que si ocurre que nos conceden una concesión para una autopista de peaje pero resulta que por taquilla no pasan los suficientes clientes como para hacerme millonario en un par de semanas, pues vamos a llorar un pelín ante la administración , y venga regalo de 3.000.000.000 de €.

Que si tengo un banco y me dedico a la pura y dura especulación, a robar robar a mis clientes de toda la vida, y me sale mal, pues venga le pido al gobierno de turno 60.000.000.000 de € sin intención ninguna de devolver un solo €

Y así una lista interminable de agravios a los que la población, pero no toda, está siendo sometida, con beneplácito propio, o sin él, que para el caso da igual.

Estamos ya listos en próximas fechas Navideñas en demostrar nuestra utilidad, como buenos ciudadanos , en demostrar al sistema que somos buenos consumidores y muchos ejercerán esta función con un desempeño tan grande que se endeudaran hasta las mismas orejas con el absurdo fin de demostrar a los demás y demostrarse a si mismos que no son menos que nadie.

Que no se engañe nadie, esto no ha hecho más que empezar, si alguien alberga la ilusa esperanza de que el poder político puede revertir esta situación, aunque quisiera, que no quiere, no podría. En un mundo globalizado, aunque este término es erróneo, en el que el millonario de turno puede mover cientos de millones de Euros con un solo «clic» de ratón , presuponer que los poderes políticos de un solo País puedan hacer algo es una pura falacia.

Y , por supuesto, no ayuda en nada la triste actitud de los partidos socialdemócratas que se han arrojado a los brazos de este capitalismo salvaje, siendo directamente responsables de la aparición y auge de populismos generalmente de ultra derecha en Europa, como si el continente no hubiera ya tenido suficientes experiencias históricas lejanas y no tan lejanas sobre este tema.

Capítulo aparte merecen nuestros medios de comunicación que se han convertido en los últimos años en verdaderos intoxicadores de la opinión pública. Medios de comunicación que cubren inicialmente con gran despliegue noticias que después son arrojadas al olvido . Medios de comunicación que pasan de soslayo sobre hechos tan sagrantes como el desmembramiento y reparto a los amiguetes de turno de instalaciones sanitarias , infraestructuras de todo tipo. Medios de comunicación que aparentemente han olvidado que en este País el sistema bancario no va a devolver cerca de 60.000.000.000 de Euros de todos nosotros y que por otra parte insinúan o lo dicen directamente lo ruinoso y caro que es nuestro sistema de pensiones o nuestro sistema sanitario.

Medios de comunicación autores de verdaderas manipulaciones de masas , aunque no hace falta ser un genio para manipular amplios sectores de la población cuyo único objetivo en la vida es que no le quiten el fútbol, los toros o el programa de turno de cotilleo. Cuanta falacia, cuanto provincianismo, cuanto catetismo.

Por suerte , hay un mar de fondo, cuyo germen se pudo intuir en las manifestaciones y movilizaciones que tuvieron lugar en la Puerta del Sol en Madrid el 15 de Mayo. Germen , por cierto, que algunos medios de comunicación se emplearon a fondo en desacreditar, tildando a algunos o muchos de sus participantes de melenudos, vagos , guarros, drogadictos o incluso de terroristas.

Para muchos de nosotros el 15 M. supuso un auténtico soplo de aire fresco confirmando que aún mucha , gran parte de nuestra juventud está viva y que a ella corresponde sacar a este país de este marasmo, de esta inacción, de esta vulgar docilidad ante poderes públicos y entidades políticas auténticamente mediocres cuyo único objetivo es la perpetuación en la poltrona.

A nuestra juventud corresponde acabar de una vez, transformar a esta sociedad dormida anestesiada, a un sistema político esclerotizado, bañado en la corrupción desde el primero al último, a un sistema judicial, al exclusivo servicio del poder político y económico, anclado en el siglo XIX que de vez en cuando ofrece actuaciones escandalosas como últimamente se ha visto.

Ojalá la o las personas, la o las entidades que puedan tener la audacia y el privilegio de encabezar esta transformación lo hagan con la inteligencia necesaria, pero a la sociedad entera tiene la obligación moral e histórica de sacudirse las moscas y de quitarse de en medio tanta mediocridad, tanta hartazgo, tanto chorizo, tanto aprovechado.

Ojalá que todo esto se pueda hacer de manera pacífica pero en ese sentido no soy optimista y me temo que por un lado los privilegiados no van a soltar sus privilegios y por otro lado a los millones de personas que no les queda más remedio que emigrar de sus lugares de origen debido al hambre, las guerras y a la degradación medioambiental dejarán de hacerlo de forma tan pacífica

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